Los senderos de la gloria, de Stanley Kubrick (1956)

 

En comparación con la Segunda Guerra Mundial o la Guerra de Vietnam, la Primera Guerra Mundial apenas ha sido representada en el cine.

Una de las razones es que es más difícil de decodificar.

¿Quién atacaba? ¿Quién era invadido? ¿Qué intereses se estaban jugando? No es simple responder a estas preguntas con la claridad que demanda la narrativa cinematográfica.

Se suele decir que la Primera Guerra, es la primera mitad de una guerra total, que concluiría después de una tregua de 21 años, cuando la Alemania nazi invade Polonia e inicia la Segunda Guerra.

Una segunda razón es que la irrupción de la Segunda Guerra, contrarió cualquier veleidad propagandística que pudiera haberse hecho con la Primera Guerra.

Para el caso, Francia, oficialmente vencedor durante el conflicto de 14-18 se rindió ante los nazis, e Italia, del lado de los “vencedores” en la Primera Guerra, fue aliado de los nazis.

Aunque Estados Unidos intervino, el peso de la victoria fue más europeo, así que no les quedó tanto qué decir.

Una tercera razón es que fue un conflicto tan innoble (¿existe guerra noble?), tan bestiales las maneras en las que se combatió, que, en cierto sentido, se volvió irrepresentable.

Fue una charcutería con mucho combate cuerpo a cuerpo, a diferencia de la secuela, donde también lo hubo, pero se dispuso de una tecnología armamentística más sofisticada.

Hasta el día de hoy, pocos se han atrevido a retratar este conflicto, y uno de los primeros fue Stanley Kubrick.

Los senderos de la gloria, es una obra maestra, que no entró en los terrenos propagandísticos y atacó directamente la mentalidad de las clases dirigentes, que por negligencia provocaron la muerte de millones de personas.

La negligencia que se observó durante esta guerra es otro de los motivos por los que ningún país se lanzó en la carrera por llevarse la visión cinematográfica de los acontecimientos; porque ninguna potencia estuvo exenta de las peores atrocidades.

Kubrick y Kirk Douglas quien, además de protagonizarla, fue de los principales productores, hicieron una cinta que mostró la guerra de oficinas, con generales y mariscales absolutamente corrompidos y sádicos.

Sobre todo, muestran una de las vergüenzas de esta guerra, las muertes por “fuego amigo”, aunque “fuego amigo” suele designarse como accidental y aquí es todo lo contrario.

La historia se concentra en una línea de combate del ejército francés, en la que los altos mandos fuerzan a atacar a los alemanes en un momento donde no se presentan las condiciones para hacerlo.

El fracaso del ataque, en el que también hubo varios desacatos, conduce a una corte marcial, absolutamente arbitraria.

Kirk Douglas toma la defensa de sus hombres en una actuación épica.

La mano de Kubrick ya es la que veremos más tarde en Full Metal Jacket, sobre todo, sus famosas tomas de seguimiento, donde lleva al espectador, en este caso, a lo largo de las trincheras, recreadas increíblemente. La fotografía es maravillosa y los diálogos naturales y sin teatralidad.

Aparte de su genialidad como guionista, y creador de historias, Kubrick era también un documentalista. Los senderos de la gloria es una película de ficción, pero se trata de una ficción verdadera, que no pretende suplantar, sino entender la Historia, algo más delicado.

Hace un tiempo vi sin novedad en el frente y también 1917. No son malas, pero son productos que sin la tecnología pierden gran parte de su valor. En cada película de Kubrick está su visión, y la pregunta de la guerra, ¿qué es la guerra?, como columna filosófica de su trabajo.

Película imperdible, con una escena final estremecedora, de genio. 





   

Comentarios