En comparación con
la Segunda Guerra Mundial o la Guerra de Vietnam, la Primera Guerra Mundial
apenas ha sido representada en el cine.
Una de las razones
es que es más difícil de decodificar.
¿Quién atacaba?
¿Quién era invadido? ¿Qué intereses se estaban jugando? No es simple responder
a estas preguntas con la claridad que demanda la narrativa cinematográfica.
Se suele decir que
la Primera Guerra, es la primera mitad de una guerra total, que concluiría después
de una tregua de 21 años, cuando la Alemania nazi invade Polonia e inicia la
Segunda Guerra.
Una segunda razón
es que la irrupción de la Segunda Guerra, contrarió cualquier veleidad
propagandística que pudiera haberse hecho con la Primera Guerra.
Para el caso,
Francia, oficialmente vencedor durante el conflicto de 14-18 se rindió ante los
nazis, e Italia, del lado de los “vencedores” en la Primera Guerra, fue aliado
de los nazis.
Aunque Estados Unidos intervino, el peso de la victoria fue más europeo, así que no les quedó tanto qué decir.
Una tercera razón
es que fue un conflicto tan innoble (¿existe guerra noble?), tan bestiales las
maneras en las que se combatió, que, en cierto sentido, se volvió
irrepresentable.
Fue una
charcutería con mucho combate cuerpo a cuerpo, a diferencia de la secuela,
donde también lo hubo, pero se dispuso de una tecnología armamentística más
sofisticada.
Hasta el día de hoy, pocos se han atrevido a retratar este conflicto, y uno de los primeros fue Stanley Kubrick.
Los senderos de la gloria, es una obra maestra, que no entró en los
terrenos propagandísticos y atacó directamente la mentalidad de las clases
dirigentes, que por negligencia provocaron la muerte de millones de personas.
La negligencia que
se observó durante esta guerra es otro de los motivos por los que ningún país
se lanzó en la carrera por llevarse la visión cinematográfica de los acontecimientos;
porque ninguna potencia estuvo exenta de las peores atrocidades.
Kubrick y Kirk
Douglas quien, además de protagonizarla, fue de los principales productores,
hicieron una cinta que mostró la guerra de oficinas, con generales y mariscales
absolutamente corrompidos y sádicos.
Sobre todo,
muestran una de las vergüenzas de esta guerra, las muertes por “fuego amigo”,
aunque “fuego amigo” suele designarse como accidental y aquí es todo lo
contrario.
La historia se
concentra en una línea de combate del ejército francés, en la que los altos
mandos fuerzan a atacar a los alemanes en un momento donde no se presentan las
condiciones para hacerlo.
El fracaso del
ataque, en el que también hubo varios desacatos, conduce a una corte marcial,
absolutamente arbitraria.
Kirk Douglas toma
la defensa de sus hombres en una actuación épica.
La mano de Kubrick
ya es la que veremos más tarde en Full
Metal Jacket, sobre todo, sus famosas tomas de seguimiento, donde lleva al
espectador, en este caso, a lo largo de las trincheras, recreadas
increíblemente. La fotografía es maravillosa y los diálogos naturales y sin
teatralidad.
Aparte de su
genialidad como guionista, y creador de historias, Kubrick era también un
documentalista. Los senderos de la gloria
es una película de ficción, pero se trata de una ficción verdadera, que no pretende suplantar,
sino entender la Historia, algo más delicado.
Hace un tiempo vi sin novedad
en el frente y también 1917. No
son malas, pero son productos que sin la tecnología pierden gran parte de su
valor. En cada película de Kubrick está su visión, y la pregunta de la guerra,
¿qué es la guerra?, como columna filosófica de su trabajo.
Película imperdible, con una escena final estremecedora, de genio.
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