| Ligia Urroz en foto de Daniel Mordzinski |
Ligia Urroz: "La literatura no debe ser planfetaria. La ficción basta para que el autor exponga sus puntos de vista"
Licenciada en economía por el ITAM (México), Master of Science in Industrial Relations and Personnel Management por la London School of Economics and Political Science, Máster en literatura en la era digital por la Universitat de Barcelona, Máster en literatura por la Universidad Anáhuac (México), Especialización en literatura comparada por la Universitat de Barcelona, Posgrado en lectura, edición y didáctica de la literatura y TIC por la Universitat de Barcelona.
Su novela Somoza (2021) fue editada por la editorial Planeta, y Por mi gran culpa (Hachette: 2025), lleva meses en plena promoción. Ligia Urroz (Managua, 1968), llega a la FIL de Guadalajara 2025 con cartel fuerte y será presentada por Guillermo Arriaga (guionista y escritor), anticipando un salón pleno.
Detrás de estos títulos, de la carrera dilatada de una escritora activa bien inserta en el mercado, entre México y Madrid, Ligia Urroz, busca su propia habitación, como diría Virginia Woolf.
Una habitación para poner en órden sus pensamientos, para dejar fluir su escritura. Desde su primera novela, La Muralla (Laboratorio de novela: 2012), ha participado en ocho publicaciones más, entre ensayos, novelas y compilaciones. En esa habitación, que también le sirve para preparar artículos que difunde semanalmente en el periódico mexicano Milenio, Urroz ha ido construyendo y deconstruyendo su historia personal y la de Nicaragua, para rehilvanarla con los cáñamos de la ficción.
¿Dónde vives?
Entre la Ciudad de México y Madrid.
¿Me puedes contar cuál es tu trasfondo familiar, educativo, cultural, político?
Soy una exiliada. Desde los once años mi tierra me fue arrebatada por la guerra. Lo perdimos todo: país, casa, amigos, querencias. Llegamos a México y terminé la educación escolar. Estudié la carrera de economía con una beca y luego recibí otra del Consejo Británico para hacer una maestría en la London School of Economics. Trabajé 25 años en el sector financiero y ahora me dedico por completo a la literatura y a la música. No tengo ninguna filiación política.
¿En qué trabajás actualmente?
Trabajo en mi escritura: escribo novelas, ensayos, crónicas y cada quincena, la columna de cultura del periódico Milenio. La escritura es un oficio que lo absorbe todo.
¿Cómo descubriste tu vocación literaria?
Desde que empecé a leer solita a los tres años de edad.
¿Cómo has ido articulando tu pensamiento para sobreponerte a esas violencias que son producto de la historia y de la familia, de la ideología, del poder, del exilio? Pienso que es importante conocer tu experiencia, porque en el mundo polarizado en el que vivimos, a la gente le cuesta mucho tomar distancia, quizá simplemente no sepa cómo hacerlo.
La migración y el exilio son experiencias que sacuden nuestros fundamentos. El que llega tiene dos opciones: vivir en comunidades donde se replique la cultura de su país de origen (mismo idioma, usos y costumbres) o adaptarse al nuevo lugar. Lo último es más difícil ya que en la mayoría de los casos no habrá una integración plena y aquí de nuevo hay dos opciones: sentirte herido, ridículo o tomarlo con humor y sabiduría. Recuerdo mi propio exilio en México y a pesar de hablar el mismo idioma que en Nicaragua existe un vocabulario la mar de diferente —se dice igual, pero significa otra cosa—. Las opciones eran claras: sonrojarme y reír o sentirme herida y encerrarme en un mundo perdido. Las cosas se complican cuando van más allá del lenguaje y tocan ideas o conceptos establecidos: las costumbres, la política, la libertad, el trato a las mujeres, por nombrar algunos. Mi familia fue crucial para sostenerme con amor.
En América Latina, hay un sector de la izquierda que todavía admira a Daniel Ortega, por idealismo, por dogmatismo, para no “hacerle el juego” a la derecha, por ceguera, por falta de información. Hay muchas razones. El caso es que se convirtió justamente en lo que ayudó a derrocar. Los lentes de la ideología son muy fuertes, y suelen sustituir a los ojos. ¿Qué argumentos se pueden utilizar para comprender que Nicaragua merece algo mejor?
Los derechos humanos violentados son la razón principal por la que el mundo debería mirar hacia Nicaragua y cerrarle las puertas a la dictadura Ortega-Murillo. La censura, el miedo, la represión y la falta de libertad de expresión ponen a Nicaragua en el pedestal del autoritarismo. Ningún país lo merece.
Guillermo Arriaga: "Aquí hay de todo: reflexiones sobre el abuso, celos, confusión, muerte, pero a la vez, alegría, ganas de vivir, amor, solidaridad... Ligia presenta la condición humana con sus paradojas, contradicciones, revanchas."
Hay muchas escritoras centroamericanas, siempre las ha habido, pero ahora tienen una mayor y merecidad exposición. ¿Cómo puedes resumir su aporte al debate en Centroamérica? Al debate, a la sociedad y la propia literatura de la región.
Desde la ficción, mi novela Somoza expone los problemas que acarrean las dictaduras y la noria de dolor en la que vive Nicaragua: el gobierno actual quitó a una familia de dictadores para ponerse ellos solos. Daniel Ortega lleva más años gobernando que cualquiera de los Somoza. Es una tragedia constatar que la enfermedad del poder destruya a una nación. Desde lo periodístico, las hermanas Selser señalan sin censuras ni tapujos las abominaciones de la dictadura.
¿Cómo es tu rutina de escritura?
Soy disciplinada, las musas no sirven para nada si no te encuentran sentada trabajando. A diario me siento en mi oficina (mi biblioteca), por la mañana saco los pendientes administrativos y por la tarde juego con la creación.
Pienso en los jóvenes aspirantes a escritor, centroamericanos o de otros países; se enfrentan actualmente al mundo de las redes, a un espacio donde los libros tienden a desaparecer, y también las conversaciones, la transmisión. ¿Qué recomendás a esos jóvenes aspirantes a escritor para procurar un rigor en su trabajo?
Yo nací en antes de la era digital y por tanto soy una migrante. Los jóvenes que han nacido rodeados de medios digitales funcionan distinto: su proceso de lectura y creación es más fragmentado, corto y tiene un universo inmenso de opciones. La literatura digital se adapta a esas nuevas necesidades y se escribe y se lee a través de medios digitales. Hay un mundo inmenso que conocer y recorrer. Bajo esta nueva coyuntura, los jóvenes deben sacar el mejor provecho de las herramientas actuales sin dejar de leer a los clásicos —incluyendo los contemporáneos— porque ellos son el mejor ejemplo para escribir un texto que perdure.
Por mi gran culpa, tu tercera novela, ha sido muy bien acogida y ha tenido una difusión muy amplia en un mercado tan grande como el mexicano. Háblanos de ella.
Quiero presentarte Por mi gran culpa a los ojos de Guillermo Arriaga, quien me hizo el honor de escribir la contraportada. "Un secreto fue soltado de sopetón por la abuela de Ligia: tu trastarabuelo fue un alto jerarca de la Iglesia que embarazó a una joven Josefa, tu trastarabuela. El escándalo fue tal, que Josefa tuvo que mudarse de España a Nicaragua. El rumor fue en extremo doloroso para una familia con una honda raigambre católica. La verdad no pudo hablarse abiertamente por temor a Dios, hasta que Ligia tomó a esa bestia de rumores y la transformó en una obra de ficción. Ligia aireó esa llaga familiar reelaborando la posible historia con una magnífica novela. Aquí hay de todo: reflexiones sobre el abuso, celos, confusión, muerte, pero a la vez, alegría, ganas de vivir, amor, solidaridad. No hay víctimas, ni villanos. Ligia presenta la condición humana con sus paradojas, contradicciones, revanchas. Narrada como las grandes novelas del siglo XIX, aquí los acontecimientos se suceden uno tras a otro. “Por mi gran culpa”, conmueve, emociona, divierte, nos enoja, nos hace reír, nos descubre mundos, nos confronta y nos hace viajar por ese gran río que es la experiencia humana."
¿Cómo ves el mundo editorial centroamericano en este momento? Aparte de los festivales y encuentros, de las iniciativas loables entre autores, ¿cómo pensás que se podría incentivar un verdadero mercado del libro en la región? Por ejemplo, en Honduras nunca tenemos libros de los demás países centroamericanos.
Claro, cada país tiene su tradición pero ya sería tiempo de ir creando una plataforma para tener un mercado regional del libro. El Festival Centroamérica Cuenta es importantísimo para conocer a los autores centroamericanos y las temáticas por las que están interesados. He conocido autores la mar de valiosos en el festival. Vale la pena seguirlo de cerca.
¿Cómo se pueden combatir los sectarismos en el medio cultural? ¿Cómo hacer para que los autores puedan ser libres y al mismo tiempo, coadyuvar en la construcción de políticas culturales? ¿Cómo trabajar y presionar a los ministerios de la Cultura mediocres?
Soy de la idea que la literatura no debe de ser panfletaria. La ficción basta para que el autor exponga sus puntos de vista. El lector ya decidirá con qué se queda.
Por último, ¿cómo es tu relación con la política?
Desde que me exilié en México, mi FM2 decía que no me podía meter en ningún asunto político y tampoco opinar o podría ser deportada. A pesar de que ya soy mexicana, soy extremadamente cauta en el tema político y no me siento con las credenciales para hablar de ello. Mi literatura y mis reclamos contra la dictadura son claros y los hago como ciudadana y como escritora, no como politóloga. Debido a eso, el gobierno de Nicaragua me ha prohibido entrar a mi país.
Ligia Urroz en la FIL
Lunes 01 de diciembre, a 18h00
Presentación del libro: "Por mi gran culpa"
Participan: Ligia Urroz, Guillermo Arriega y Valentina Trava
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