David Unger, representante internacional de la FIL y escritor (Guatemala)

 

 


David Unger: "Yo no creo en grandes movimientos, pero si en los escritores talentosos"


 

En 2022, Penguin Classics, publicó una nueva versión traducida al inglés de El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias.

Es un dato importante. La historia de este libro fundacional de la literatura en castellano ha sido turbulenta desde el inicio. No lo quiso el dictador Ubico y la CIA lo prohibió.

El mercado anglosajón estaba enterrando la novela por omisión, cuando apareció de nuevo, de la mano de David Unger (Guatemala 1950, en Estados Unidos desde 1955).

En un trabajo colosal de traducción, El señor presidente, editado en una de las colecciones más emblemáticas del mercado en inglés, aseguró la vigencia de la obra, por lo menos, durante unas cuantas décadas más.

La de traductor es una de la muchas cartas de presentación de Unger, quien, desde hace 32 años, es el representante internacional de la FIL de Guadalajara.

Traductor, poeta, gestor cultural, escritor de cuentos para niños, y, por supuesto, novelista.

Puente entre escritores latinoamericanos y Estados Unidos, caminó por las calles neoyorquinas del lado de Rulfo, o Vargas Llosa. Tradujo a Lihn, a Parra al inglés. Vio ascensos fulgurantes, y ocasos, como el de García Márquez.

Sin demora, respondió a mi correo y me envió un mensaje vocal invitándome a que le enviara las preguntas.

Antes de entrevistarlo, leí El precio de la fuga y luego El Manipulador (tan pronto como pueda, seguiré con las otras), dos obras realizadas con maestría y pasión, que regalan al lector el placer que solo pueden brindar los libros escritos con generosidad.

  

¿Dónde vives y desde cuándo?

 

En Nueva York desde hace más de 50 años. Llegué en septiembre de 1973, inscrito en la Universidad de Columbia, en un programa de Maestría de Bellas Artes en poesía y traducción. Al instalarme, vi que la ciudad ofrecía los elementos que yo buscaba: una urbe en la cual el arte, la música, el cine y la escritura tenían mucho valor.

 

¿Me puedes contar cuál es tu trasfondo familiar, educativo, cultural, político?

 

Esta es una pregunta bien multifacética. Estoy casado por segunda vez con la artista neoyorquina Anne Gilman desde el año 1999. De mi primer matrimonio tengo dos hijas, Mia y Zoe, quienes trabajan respectivamente con comunidades inmigrantes y ofreciendo servicios de salud reproductiva a nivel nacional. Tengo una hijastra, Lisa, hija de Anne. En total, tenemos 5 nietos, los cuales son importantes anclas en nuestras vidas. Vivimos en Brooklyn, una ciudad de dos millones de habitantes, aunque siento que estamos en una aldea, con la familia tan cerca. Mi esposa es artista visual, así que pasamos nuestros tiempos libres en museos y galerías. Vivir en los EEUU durante este periodo es un desafío enorme, dado que odiamos a Trump y toda su política hipernacionalista. Tenemos buenas esperanzas con el nuevo alcalde Zohran Mamdani, que es joven, algo socialista y con mucha inteligencia y energía.

 

¿En qué trabajas actualmente (en tu escritura u otra faceta)?

 

Sigo trabajando como el representante internacional de la FIL Guadalajara, un trabajo que he llevado por 32 años. Sigue fascinándome esa feria y, obviamente, mi trabajo de traer más y más profesionales y expositores a la FIL. En mis tiempos libres me dedico a la literatura y la traducción y de ser algo como un promotor cultural para nuestra gente en esta urbe.

 

¿Cómo surgió tu vocación literaria?

 

Como les pasa a muchos escritores, tuve una maestra en secundaria que me cambió la vida. Me “infectó” con el interés en la literatura, y no he podido zafarme de eso. Comencé leyendo a los poetas y dramaturgos ingleses como Blake, Wordsworth, Keats y Dylan Thomas y muchas de las más famosas obras teatrales de Shakespeare. Acuérdate que desde los 4 años he vivido en este país anglosajón. En la Universidad de Massachusetts comencé a tomar cursos de gramática en español para fortalecer mi español escrito y leído. Me puse a leer a Gabo, Rulfo, Vargas Llosas—todos escritores con quien tuve cierta relación íntima cuando estudié en Columbia University durante mi Maestria de Bellas Artes. Fue una experiencia gloriosa acompañar a estos tres grandes por las calles de Nueva York. Me sucedió igual con Luisa Valenzuela, Enrique Lihn, Nicanor Parra y muchos más escritores que llegaban al Centro de Relaciones Inter-Americanas en la calle 68. Ahí conocí a Borges, Ernesto Cardenal, Cortázar, Donoso, Laura Esquivel, Juan Gelman y muchos más lideres de nuestra gran literatura latinoamericana.

 

Llevas casi toda tu vida viviendo fuera de Guatemala, incluso escribes en inglés, sin embargo, la mayor parte de tu obra gira alrededor de tu país de origen. Creo que los escritores que viven afuera y escriben sobre su país de origen, atraviesan en su literatura un proceso proustiano de reconstrucción, donde construyen un país a su manera, un lenguaje a su manera. Mi pregunta es: ¿cuáles son tus recuerdos fundacionales, esos que te mantienen vinculado a Guatemala?

 

Nuestra familia salió de Guate en 1955, a pocos meses de cumplir cinco años. No entendí nada del traslado, solamente que había un problema político1 y que estaba perdiendo el paraíso. Desde entonces, creo que la mayoría de mis esfuerzos han sido para recuperar ese paraíso: una ciudad tranquila, accesible, con parques y cierta comodidad. He escrito un cuento infantil, La Casita, que retrata nuestras vidas en esos años. Tuvimos la gran suerte, entre comillas, de que nuestra madre consiguiera un empleo con la línea aérea Pan American, lo cual nos ofreció boletos casi gratis para regresar a Guate durante los veranos donde pasábamos tiempo con nuestros abuelos en la zona 1 de la capital. Los recuerdos que siempre he llevado son las montañas, los saborcitos de tamales y frijoles y de algunos dulcecitos como las canillas de leche, las roscas y las espumillas. A lo largo de esos veranos, se fueron acumulando más recuerdos ricos de aventuras, visitas al parque zoológico y al lago de Atitlán.

 

El escritor en el siglo XXI se enfrenta a versiones híbridas del libro y de la misma literatura. Hasta los video juegos, que son narraciones, pueden entrar en estas categorías. ¿Cómo se defiende el formato libro?

 

Mira, creo que tenemos que distinguir entre la educación y la diversión—es decir, la literatura puede entretenerte, al mismo tiempo que te divierte y te educa. Jos juegos de video también entretienen y divierten, pero dudo que te eduquen mucho. ¿Qué quiero decir con educar? Darle a la persona la posibilidad de entender situaciones complejas con cierto criterio. La educación nos da la posibilidad de transformar la realidad con la imaginación. Esta nueva versión de la realidad yo la llamaría la realidad con empatía y nos ayuda a entender lo que significa la guerra, la pobreza, la crueldad en la que vivimos. Leyendo nos identificamos con los pordioseros de El Señor Presidente y aunque comprendamos que Comala no existe como pueblo, Juan Rulfo lo ha descrito de tal manera que podemos reconocerlo en una aldea de Honduras, Guatemala o donde sea. La literatura, la educación, nos permite visualizar e imaginar mundos distintos, eso, para mí, es arte y placer.

 

"No deberíamos tener impuestos por la publicación de los libros.Se tendría que armar una red de librerías que colaboraran conjuntamente en el flete de los libros" 

 

¿Qué significa para ti la idea del combate dentro de tu oficio literario? ¿Cómo ha ido evolucionando esta idea en tu trayectoria?

 

Que buena pregunta. Yo he combatido contra mi propia ignorancia toda mi vida. Siempre me he considerado algo “bruto,” y es por eso que creo que he escrito las novelas que llevan mi nombre: para entender la vida urbana en Guate en los años cincuenta escribí Ni chicha, ni limonada; para entender el conflicto armado y sus efectos en mi familia, escribí Vivir en el maldito trópico; para entender como la Frutera envenenó la vida de los campesinos y el papel nefasto de Ubico en Guate en los años 30, escribí El precio de la fuga; entender la vida de la gente indígena y como la confianza en sí mismo puede ayudarte en transformar tu propia vida, y para eso escribí, Para mí, eres divina y, finalmente, para entender qué paso en Guate en el año 2009 cuando se vivió el caso Rosenberg, lo cual casi produjo un golpe de estado militar, escribí El Manipulador. Cada novela ha sido un combate en contra de la ignorancia y la tendencia de no pensar claramente sobre lo que está pasando en la realidad, entre comillas.

 

¿A lo largo de tu propia carrera, cómo has visto la evolución de la figura del escritor?

 

Mira, yo comencé como poeta y traductor, carreras que yo seguí por muchos años. Llegó un momento en que el camino a la poesía se cerró, y me metí más profundamente en la traducción. Pero, en 2002, cuando tenía 52 años, finalmente publiqué mi primera novela y de ahí se abrió el chorro para seguir escribiendo. Publiqué cuatro novelas más. Desde el 2016, no publico novela, porque no tengo nada nuevo, algo profundo qué decir. Si, podría seguir escribiendo y publicando, pero para mí, la escritura nace porque necesito escribir o decir algo. Si no lo tengo, mejor guardar silencio. Creo que es una buena lección para mí: en vez de escribir novelas malas, o poco originales como las dos ultimas de Gabo, mejor callar la boca. En este momento estoy escribiendo libros infantiles y traduciendo libros, como fue el caso de El señor presidente y también de una nueva antología de la poesía del gran poeta Chileno, Enrique Lihn.

 

En la novela El precio de la fuga (F y G editores) tienes un personaje de un escapado del nazismo que llega a Puerto Barrios, en Guatemala, en plena expansión de las compañías bananeras. Viene de un infierno organizado y se encuentra con un infierno desorganizado. Es una novela que Kafka pudo haber escrito en Guatemala. En mi opinión, es corta y tan perfecta como puede ser una novela. Personalmente, creo que todo escritor debe leer esta novela para entender, sobre todo, el manejo de los tiempos en una historia, y la presentación gradual de los nudos. ¿Cómo preparas tus novelas?

 

Como sabes, yo escribo en inglés y tuve la gran suerte de contar con Javier Mosquera Saravia como mi traductor al español. Creo que su versión tiene un sabor mucho mas guatemalteco comparado con la versión en inglés. Por muchas décadas, para comprender un poco mejor las epopeyas de mi padre que salió de Hamburgo en 1933 hacia  Guate (en El Precio de la Fuga, Samuel Berkow llega a Guate en el 38, uno de los años más candentes, tanto en Europa como en Guatemala. Es el año de la Kristallnacht2 en Alemania. En Guatemala Ubico favorece a la Frutera, incluso duda si entra a la Segunda Guerra con Mussolini y Hitler o se suma a los aliados, lo que hizo al final y que le permitió robar los terrenos cafeteros de los alemanes). Siempre me han fascinado los puertos, con sus vidas marinas, la abundancia de prostíbulos y la subida de productos alimenticios a esos grandes barcos de transporte. Pensé que podría inventar una historia en que llevaría a este alemán indocumentado al “Nuevo Mundo” y describir, como dices vos, ese “infierno desorganizado.” Leí mucho sobre la época, visité Puerto Barrios y me entraron ganas de escribir una novela que pudiera incorporar todos los elementos previamente mencionados. Agradezco tu opinión sobre El Precio de la fuga y me encantaría que esa novela, tan Kafkiana, encontrara un mayor público.

 

Me podrías hablar de los novelistas y escritores que te han ayudado a entender el arte de la novela.

 

Fundamental para mi fueron las novelas de John SteinbeckLas Uvas de la Ira, De ratones y hombres, Tortilla Flat y A un Dios desconocido. Después, en mi adolescencia leí mucho Graham Greene, Raymond Chandler y Dashiell Hammett. Esa educación en novelas sociales y negras, me enseñó que el peor crímen del escritor es aburrir al lector y hacerlo sentirse estúpido o mal preparado. Aunque aprecio las novelas de Donoso y Lezama Lima y los cuentos de Borges y sus seguidores como Álvaro Enriques y David Toscana, creo que por exclusión o falta de interés no se ocupan de escribir novelas para el pueblo común. En un momento dado leí mucho a Gabo y Vargas Llosa, dos gigantes de nuestra literatura, pero yo me fui por el camino de Borges y Ibargüengoitia, lo cual me llevó a traducir novelas de la mexicanas Elena Garro, Barbara Jacobs y Silvia Molina. Para mí, todo mi trabajo de lector y traductor ha sido un aprendizaje para escribir novelas que cuentan historias de personajes que en otros contextos, serían hijos detestables, pero que en el universo de la novela se convierten en héroes o personas admirables. Ahorita estoy haciendo el trabajo de traductor.

 

Aparte de haber escrito poesía, de haber traducido obras y autores fundamentales en la lengua española, de haber escrito novelas, escribes libros para niños. ¿Cómo ha sido esta experiencia de escritura para niños?

 

Publique mi primer libro infantil, La Casita, con CIDCLI en México en 2012. A raíz de esa publicación, he escrito 4 más: Topo pecoso/Moley Mole (Green Seeds, 2021) Dormir con La Luz Encendida ( F y G Editores, 2023) y últimamente José, Cocinero del Mundo (Castillo Macmillan, 2024). Todos han tenido cierto acogida. Me gusta escribir para niños, pero como todas mis novelas, surgen volcánicamente y no por plan o estrategia. Dado que tengo cinco nietos, supongo que estoy escribiendo libros para ellos o para su generación. Me gusta también la relación entre texto e ilustración y me da un gran placer cuando mis palabras exigen en los ilustradores imágenes mas poderosas que el mismo texto.

 

Eres el representante internacional de la FIL de Guadalajara, ¿cuáles son tus funciones?

 

Desde 1993, he tenido un cargo internacional con la FIL. Mi papel esencial es incrementar el numero de expositores y profesionales internacionales para que vengan a visitar la feria mas importante de habla hispana. Me gusta tener este papel más bien de vendedor/promotor que no tiene nada que ver con mis creaciones imaginativas. Trabajar en la FIL, como parte de un gran equipo, es algo muy importante para mi salud mental. 

 

Centroamérica es una región que ya se acerca a los 50 millones de habitantes. Si lo vemos en su globalidad, a nivel de población solamente está por detrás de México, España, Colombia y Argentina. Existe Centroamérica Cuenta, pero la representación en la FIL es muy pobre. Aparte de los salones locales y encuentros, de las iniciativas loables entre autores, ¿cómo piensas que se podría incentivar un verdadero mercado del libro en la región?

 

Mira, al fin y al cabo, la FIL está en México, y es su feria. A pesar de los pobres esfuerzos de Centroamérica Cuenta en alzar el papel de nuestros escritores centroamericanos, la FIL no es la mejor plataforma. Hemos tenido mas de una docena de escritores centroamericanos pero no llegan a tener el publico de los escritores mexicanos u otros internacionales. Se hace lo que se puede.

 

¿Desde tu perspectiva, cómo ves el futuro del libro, de la literatura en Centroamérica?

 

Yo no creo en grandes movimientos, pero si en los escritores talentosos. Creo que Guatemala cuenta con escritores de peso como Rodrigo Rey Rosa, Denise Phe-Funchal, Carolina Escobar Sarti, Javier Mosquera, José Luis Perdomo y otros más. En su tiempo, los escritores nicaragüenses—estoy pensando en Daisy Zamora, Ernesto Cardenal, Gioconda Belli y aun Sergio Ramírez estaban escribiendo textos de etiqueta negra. El Salvador tenia a Roque Dalton y Manlio Argueta. Honduras también, con Rigoberto Paredes y Roberto Quesada, pero honestamente, yo he perdido ese hilo. Tengo más conocimiento sobre lo que está pasando en Guate que en otros países. Se menciona Horacio Castellano Moya y Eduardo Halfón, pero me parecen escritores que “usan” sus países para construir sus reputaciones en otros ámbitos.

 

¿Cómo se pueden combatir los sectarismos en el medio cultural? ¿Cómo hacer para que los autores puedan ser libres y al mismo tiempo, coadyuvar en la construcción de políticas culturales? ¿Cómo trabajar y presionar a los ministerios de la Cultura y a la misma empresa privada para incentivar un mercado regional del libro, con verdaderas empresas de distribución?

 

¡La verdad es que todos nuestros países deberían darle un mayor apoyo a la cultura! Fortalecer las ferias de libros y las presentaciones de escritores nacionales; crear un fondo para traducir nuestros escritores a otros idiomas; dar premios que permitan que los escritores puedan apartar un tiempito para escribir y dejar atrás el trabajo rutinario. En Guate, tenemos el Ministerio de Cultura y Deportes y la Editorial Cultura, pero las personas que manejan esos puestos no son los más preparados por no decir, capaces. Ya no quiero tener mas pelos en la lengua…

 

A lo mejor no tienes una respuesta para esto, pero, ¿cómo crees que se pueden crear empresas de distribución centroamericanas rentables?, porque creo que también, gran parte de la incomunicación radica en esto.

 

Pues sí. No deberíamos tener impuestos por la publicación de los libros. Se tendría que armar una red de librerías que colaboraran conjuntamente en el flete de los libros. Es una situación muy difícil. Durante años, yo publique libros con Penguin Random House y Planeta de Mexico, y a pesar de que todos mis libros transcurrían en Guate, los distribuidores no se los llevaban al país porque pensaban que a la gente no les iba a interesar. ¡Qué estupidez! Por otro lado, hay mucha competencia entre las editoriales y los editores, y en vez de trabajar conjuntamente y a la luz, se crean muchos misterios. A mí me gustaría ver, por ejemplo, a los editores en Guatemala del FCE, Santillana, Sophos, Cultura, F y G Editores y otras editoriales pequeñas de poesía y cuento reuniéndose para platicar sobre su plan editorial con vistas a dos años, para que todos sepan lo que se está publicando en Guate y se planeé  visitas a las otras ferias nacionales que ahora existen en Mazatenango, Cobán, Quetzaltenango, etc. Trabajo conjunto para fortalecer la venta de los libros.

 

¿Qué claves nos puedes ofrecer para ayudarnos a interpretar lo que significa Bernardo Arévalo y el momento que atraviesa Guatemala?

 

La victoria electoral de Bernardo Arévalo fue monumental, sobre todo, debido a la oposición que tuvo. Estos grupos que pertenecen al Pacto de Corruptos, que sigue en el poder, tanto en el Congreso como en el supuesto Departamento de Justicia, han hecho todo lo posible para que el presidente sea nada más una figura ornamental. Honestamente, pienso que Arévalo ha hecho muy poco para el pueblo—lo siento incapaz de enfrentar fuerzas más ágiles que él.

 

1Nota del Redactor: Golpe de Estado contra Jacobo Arbenz organizado por la CIA y que dió lugar a la dictadura militar de Carlos Castillo Armas.

2NDR: se refiere a la Noche de los Cristales Rotos, donde entre el 9 y 10 de noviembre de 1938 fueron detenidos por las Tropas de Asalto de las SA, civiles alemanes y Juventudes Hitlerianas, miles de judíos en Austria y Alemania. Estas violencias fueron el preludio de lo que vendría después.

 

En la FIL David Unger presentará su novela Para mí eres divina. Es la tercera edición del libro, que se publica con la traducción de la escritora guatemalteca Denise Phe-Funchal. 

 

David Unger en la FIL 

Martes 02 de diciembre a 17h30

Presentación de novela Para mí eres divina

Participan: David Unger y Raúl Figueroa Sarti




 

 

 


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