Paterson (Jim Jarmush) 2016

 


El elemento diferencial del genio es el amor que le imprime a lo que hace. Jim Jarmush es un genio cinematográfico, y esta película, minimalista y de gran sencillez, es una obra poética extraordinaria. Adam Driver, cuya cara personifica el aburrimiento, es perfecto para encarnar a Paterson, el poeta conductor de bus, que vive en la ciudad que lleva su mismo nombre, Paterson, aglomeración de Nueva Jersey.

El personaje, y la ciudad, son uno mismo y responden a la idea del poeta William Carlos William que todo hombre es una ciudad.

La poesía de William Carlos William (1883-1963) es la estructura ósea de la película.

El gran poeta norteaméricano, escribió incansablemente sobre esta ciudad a la que dedicó un volúmen poético dividido en cinco libros que llevan el nombre de la ciudad.

Tras ver la película dan ganas de lanzarse desaforadamente a leer su poesía.

A lo largo de siete días, la historia se va desmenuzando poco a poco. Paterson vive una vida tranquila y repetitiva.

Está en pareja con Laura, interpretado por Golshifteh Farahani, un espíritu libre solar y delicado. Ambos personajes están atravesados por la poesía.

La de ella es una poesía luminosa, la de él es contemplativa, lenta, implosiva.

Con esta cinta, Jarmush muestra que a la monotonía se le pueden abrir agujeros.

Una vida donde aparentemente nada ocurre, puede ser inmensamente rica a condición de que sea vivida con amor.

De una manera asombrosa, el personaje ramplón y aburrido de Paterson, va llenando la pantalla con su vida interior, con su precisión para observar y describir el mundo que lo rodea. Jarmush ofrece la meticulosidad y el trabajo para depurar la capacidad de observación, como un arma para oponerse a la banalidad y el culto a la imagen, propias de nuestra contemporaneidad.

La película se encuentra actualmente en la plataforma de Mubi. 




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